domingo, 15 de julio de 2012

Cómo enseñar a los niños a hacer ejercicios con su abuelo que tiene alzheimer

Cómo enseñar a los más pequeños a hacer ejercicios con su abuelo que padece alzheimer es el objetivo de la guía que hoy se ha presentado en el Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias (CREA) con sede en Salamanca.

La publicación "El alzheimer desde la visión de un niño" pretende, según ha explicado a los periodistas la responsable de la área de Información, Documentación e Investigación del CREA, Elena González Ingelmo, que los más pequeños sepan qué es esta enfermedad.
"Esta guía es muy importante porque las personas mayores son las que en muchas ocasiones están cuidando de los más pequeños" y éstos "son los que se dan cuenta de que su abuelo le pregunta dos veces una misma cosa o se olvida de las llaves".

En palabras de González Ingelmo, a los niños hay que decirles, y así se recoge en la publicación, que el cerebro es "más que un ordenador y que existen neuronas", y además deben saber "cómo debe tratar a su abuelo y cómo hacer ejercicios con él".
Todo el material, que está colgado en la web del centro, es "muy interactivo y divulgativo", con el contenido dividido en cinco apartados: "un breve cuento, ¿qué le pasa a mi abuelo/a?, ¿cómo puedo ayudarlos?, jugando con el abuelo/a, y así los veo yo".

Además de esta guía, el CREA ha dado a conocer los proyectos
realizados desde su entrada en funcionamiento -hace ahora cuatro años- en torno a la estimulación cognitiva a través de las nuevas tecnologías.

Ordenadores, teléfonos móviles o pantallas táctiles son algunas de las herramientas empleadas para que los enfermos y sus familiares puedan hacer terapias, con el asesoramiento de un terapeuta, sin tener que desplazarse a un centro especializado.

A juicio de González Ingelmo, todas estos desarrollos informáticos están haciendo, aunque aún no hay datos estadísticos, que "el proceso de deterioro del alzheimer se haga más lento".
"No tenemos nada que cure, ni existe la pastilla mágica -ha subrayado-, pero lo que sí sabemos es que las terapias no farmacológicas como las empleadas en CREA están haciendo que se demore el avance de la demencia".

Así, ha puesto como ejemplo, que algunos enfermos que llegan en silla de ruedas al Centro de Referencia, a los dos meses de estancia en las instalaciones están caminando "y no es que hayamos hecho un milagro, sino que antes no se les había estimulado".
La utilización de las nuevas tecnologías permitirá asimismo desarrollar herramientas para que los pacientes se puedan comunicar e interactuar con sus familiares a través de la red e incluso "jugar con ellos sin tener que estar en el mismo espacio físico", ha reflexionado.
Entre los proyectos que se han dado a conocer se incluye el presentado por la empresa asturiana Prometeo Innovations dedicada al desarrollo de sistemas tecnológicos y que, según su director Moisés González, pretende que la terapia a un enfermo de alzheimer "pueda realizarse en remoto a través de herramientas basadas en web".

El paciente "accede a la terapia que le pone el profesional", que "no es sustitutiva de la que se hace de forma presencial, pero sí complementaria".

Fuente: abc.es

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Grandes avances para el Alzheimer

Científicos Españoles, están estudiando la procedencia de el Alzheimer a partir de mapas microscópicos computarizados, esto es que se puede obtener información genética y molecular así como recrear simulaciones 3D de esta cruel enfermedad que permitirá conocer su origen y probar diferentes medicamentos.
“El primer paso es el desarrollo de herramientas computacionales para crear un banco de datos con información clínica, epidemiológica, funcional de neuroimagen y morfológica, por medio de sistemas de información integrados”, detalló De Felipe quien es director de el estudio a cargo de el Consejo Superior de las Investigaciones Científicas.

Esta investigación esta basada en tres pilares: circuitos, computación y cognición, se han de emplear para este estudio una Cueva de realidad virtual de cinco caras, lo que permitirá reproducir completamente la enfermedad de forma simulada, de esta manera sera posible entrar a zonas del cerebro afectadas por el alzheimer, así como las zonas sanas, pudiendo reconstruir las sinapsis neuronales y conocer su fuerza, ya que esta enfermedad lo que afecta es la conexión entre neuronas.
Sin dudas esta técnica, sera uno de los mayores pasos que se han realizado en vías de conocer mas y poder prevenir o tratar en sus primeros estadios esta enfermedad que deteriora al ser humano

fuente http://www.elalzheimer.net/grandes-avances-para-el-alzheimer/39

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El dolor por la muerte de un ser querido es un proceso natural

El duelo se supera cuando las piezas de la vida vuelven a encajar | El vacío que crea quien muere es único y no funciona llenarlo con otra presencia

El duelo es sufrimiento y dolor. Por muchas teorías que se hayan escrito sistematizando las etapas por las que pasa una persona a la hora de enfrentarse y aceptar la ausencia de un ser querido, cada vivencia es única porque el vacío que deja el otro es personal e intransferible. Esto no significa que reflexionar sobre la muerte o de cómo afrontar una enfermedad y el duelo que conlleva sea una tarea inútil. Es una forma de entender que la muerte forma parte de la vida, de la vida de todos, y que sentir dolor es algo natural que hay que dejar fluir.

El doctor en Filosofía y Teología Francesc Torralba, la neuróloga Mercè Boada y la psicooncóloga Eva Juan hablaron largo y tendido sobre ello hace quince días en unas jornadas organizadas por Serveis Funeraris Integrals (SFI) dirigidas a los profesionales que conviven a diario con la enfermedad y la muerte. Y entendiendo que el duelo no sólo empieza cuando ha acabado la vida, sino que es un proceso que también se afronta cuando hay un proceso de pérdida de salud.
Pese a la densidad y la dureza del debate, el hilo de todas las intervenciones fue vitalista. Se trataba de explicar el tránsito que, en palabras de Torralba, parte de la evidencia del "no estará más aquí" a comprender el rastro que el que se va ha dejado en el otro. "Hay que saber ver cómo quien se va ya forma parte de nuestra identidad, que hay mucho de él en mí –todo lo que me ha dado– y que está en el corazón", explicó.

El duelo, señala el doctor en Psiquiatría José Ángel Bueno, es un hecho natural y como tal hay que permitir que quien se enfrenta a él lo desarrolle a su manera y lo digiera solo, lo que no excluye contar con el apoyo del entorno y, sobre todo, de la "solidaridad emocional" de la familia. Pero cada ser humano vive estas situaciones de forma individual, dependiendo de su personalidad, de su cultura y, claro está, de la significación emocional de la carencia. Para Bueno, la mejor pauta para saber si se ha superado esta etapa es cuando la persona consigue volver a una cierta funcionalidad, cuando las piezas vuelven a encajar.

Se trata, señala Torralba, de que la ausencia no excluya cualquier otra presencia, de evitar encerrarse en un mundo cada vez más asfixiante que barra el paso a nuevas posibilidades pero teniendo en cuenta que el ausente es único, el vacío es único y no se puede buscar otra presencia que lo sustituya: "Nunca encajará y no es saludable". También en términos vitalistas reflexiona Cecília Cortacans, religiosa de las misioneras de Nazaret que imparte cursos sobre cómo explicar la muerte a los niños: "Quien no siente dolor es desgraciado, porque nunca conseguirá ser una persona del todo".

Hablar de duelo no es sólo hacerlo cuando una persona se muere, sino que se plantea también cuando alguien se enfrenta a una enfermedad como puede ser un cáncer o el alzheimer. Para la psicooncóloga Eva Juan, responsable de esta área en el hospital de Sant Pau, la enfermedad facilita una reflexión sobre la vida, el poder poner en orden "los duelos" que no se han hecho y permitir también que aflore lo satisfactorio, quizás poco valorado. El objetivo, señala Juan, es que quien va a morir pueda hacerlo en paz consigo mismo y con su entorno. Y quien supera la enfermedad, dice, lo haga como una persona con más calidad humana.

Las fases del duelo fueron definidas por la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross en 1969 en un libro, On death and dying, en el que defendía que se permitiese a los enfermos morir con serenidad e, incluso, con plenitud. Negación, ira, negociación, depresión y aceptación, son unas etapas –sin hacer compartimentos estancos– que recoge Eva Juan al explicar lo que significa la pérdida de la salud, la conversión de una persona en la que uno mismo no se reconoce, el cambio de los hábitos y costumbre cotidianos, del rol laboral y social. Ante esto, pide que la persona que afronta este proceso sea acompañada sin juzgarla ya que ha de atravesar situaciones duras hasta que logre conquistar el presente. "Con perdón y perdonando, fomentando la autoestima, el desapego y señalando que es más importante ser presente que ser útil", señala.

El duelo en el alzheimer, explica Boada, neuróloga en el hospital de Vall d´ Hebron, empieza el día del diagnóstico, y a partir de aquí lo que recomienda es aprovechar la vida, tunearla, reírse por muy difícil que parezca. Todos, señala, "queremos vivir la vejez con autonomía, pero no sabemos si va a ser posible". "Lo que yo sé seguro –dice– es que cuando llegue el momento mi hijo me dará la mano hasta el mar".

La ausencia significa valorar más intensamente la presencia en un mundo en el que el duelo está presente en todas las culturas, con diferentes expresiones. No se trata aquí de debatir el tema de la fe, pero la religión, según Torralba, introduce el factor de la esperanza –aunque no la certeza–, la esperanza del abrazo de después. Pero la mirada de todos se posa en la vida, en cómo en este íntimo y duro sentimiento de ausencia se aprehende al otro y a uno mismo.

El arte y los niños

Contrariamente a lo que se pueda pensar, los niños –en su medida– entienden la muerte mejor de lo que un adulto pueda pensar. Lo dice Cecília Cortacans, religiosa de las misioneras de Nazaret con una amplia experiencia en explicar algunas de las maneras para dirigirse a un niño cuando se muere un familiar cercano o simplemente cuando preguntan sobre la muerte. "Se ha de satisfacer su curiosidad y estar atentos a sus maneras de expresar su preocupación siempre reconociendo que no tenemos más respuesta que decir honradamente que lo que está vivo un día u otro morirá". Pero hay muchas formas de hacerlo y el mundo está lleno de ejemplos que ayudan a trasladar esta imagen de transformación de la vida. "La semilla que muere para que crezca otra vida, la oruga que se transforma en mariposa", señala.

Precisamente esta transformación es la que se ha tomado como referencia en el proyecto Arte y ausencia, un taller artístico tanto para niños como para adultos para "acercar con normalidad" la idea de la muerte y, asimismo, para que a través de las actividades que se proponen se puedan expresar emociones. Este taller es uno de los proyectos del grupo Aves –que trabaja en grupos de duelo–, y el que va dirigido a los más pequeños se basa en el cuento De muda en muda, de Paloma Maldonado, que explica la transformación de una oruga. La pedagoga Neus Ballesteros señala que es un taller de expresión oral y plástica en el que los niños pueden conocer y tocar cómo las cosas cambian. La iniciativa se está ofreciendo en los colegios –como proyecto educativo o porque algún niño está afectado por una pérdida–, así como a grupos reducidos. El taller dirigido a adolescentes y adultos ya se ha llevado a cabo en institutos.

fuente http://www.lavanguardia.com/vida/20111101/54236663363/el-dolor-por-la-muerte-de-un-ser-querido-es-un-proceso-natural.html

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De amigos para siempre a una vida sin amigos

La amistad es saludable, y no sólo porque nos beneficie socialmente o nos sirva de respaldo emocional en momentos críticos, sino porque como muestran estudios como el realizado recientemente en el Centre of Ageing Studies de la Universidad de Flinders, prolonga la esperanza de vida, alivia dolores crónicos y retrasa el Alzheimer. Sin embargo, nos encontramos cada vez con más problemas a la hora de conservar nuestras amistades, algo que no ocurría en nuestra infancia y adolescencia. ¿Por qué, en ocasiones, nos resulta más sencillo mantener el contacto con nuestros viejos amigos que conservar los nuevos si tenemos mucho más en común con estos últimos?

Jaume Guinot Zamorano mantiene que la antigua camaradería "se mantendrá de manera real siempre que algo nos una con aquella persona, como son los recuerdos y anécdotas del pasado, pero no será una amistad válida en nuestro presente. Sabemos que las relaciones en la edad adulta tendrán una duración determinada y tendrán que ver con las aficiones compartidas o la pertenencia a un mismo mundo, ya sea un club de fútbol, un grupo de padres del colegio o los amigotes de un bar". No se trata tanto de que las relaciones establecidas en la infancia sean ideales, sino de que la amistad adulta goza de unas características muy distintas.

Al mismo tiempo, solemos partir de una concepción errónea de las relaciones afectivas, que es pensar que sólo existe una manera de llevarlas a cabo: la nuestra. El concepto de amistad es mucho más variable de lo que pensamos. Como otros tantos sentimientos, qué entendemos como tal depende ampliamente del contexto cultural en el que nos desenvolvamos, al igual que de nuestra situación personal, edad, sexo o necesidades. James O. Grunebaum defiende en su libro Friendship. Liberty, equality and utility que lo que define cada amistad es su objetivo, su naturaleza y su base, es decir, qué buscamos en la misma, con qué fin y qué entendemos como tal. Si ambos amigos no comparten las mismas ideas sobre lo que esperan del otro, es probable que su relación no llegue a buen puerto.
David Konstan detalla en Friendship in the Classical World cómo se formó el concepto de amistad en el mundo occidental y señala que probablemente su primera manifestación canónica sea la relación de Aquiles y Patroclo en la Ilíada. En la Grecia Antigua comienza a perfilarse dicha noción tal y como la conocemos hoy en día, al diferenciarse de la de compañero o conciudadano. El entorno se impone, el amigo se elige y, por lo tanto, tan rápido podemos establecer una nueva relación como poner fin a otra a la que ya hemos exprimido todo su jugo, una constante habitual en el mundo contemporáneo. Si la concepción de amistad ha evolucionado a lo largo del tiempo, lo mismo ocurre según nos hacemos mayores. No se trata tanto de que hayamos perdido la habilidad de mantener nuestro círculo de amigos, sino de que no concibamos éste de la misma forma a los cinco años que a los quince, o a los treinta que a los sesenta.

Los primeros amigos
La literatura y el cine han dejado constancia de que los lazos que se establecen en la infancia, se sobreponen a cualquier dificultad. De los clásicos libros de Enyd Blyton sobre las aventuras de Los Cinco, a las correrías de la pandilla de Los Goonies, Cuenta conmigo o la reciente Súper 8, pasando por la archiconocida Verano azul, el grupo de amigos de la infancia se ha encontrado invariablemente unido a ese tiempo de inocencia y descubrimiento. En la niñez, nos relacionamos con nuestro entorno inmediato, aceptamos los defectos de nuestros compañeros sin problemas, nos mantenemos fieles a ellos a viento y marea y pensamos que lo haremos por siempre. La pandilla se establece como una segunda familia en la que la implicación emocional del joven, sometido a cambios (biológicos, sociales, afectivos), es mayor que nunca y atravesar dichas etapas junto a otros compañeros genera una unión inquebrantable.

Según crecemos, el tamaño de nuestro entorno y las potencialidades del mismo aumentan. Al no encontrarnos tan determinados por la familia, el colegio o la segunda residencia, las relaciones que establecemos en la edad adulta deberían ser más satisfactorias, ya que las hemos elegido de forma más consciente a partir de una muestra mayor de potenciales candidatos a amigos. Y sin embargo, sentimos que es difícil establecer relaciones tan cercanas como las de aquella edad dorada que fue la infancia. Jaume Guinot Zamorano indica que el origen de la amistad es distinto en la madurez: "mientras que durante la adolescencia creamos cientos de posibles amistades y estos lazos afectivos, pese a su debilidad, se mantienen en el tiempo. En la edad adulta queremos crear vínculos fuertes. Esto minimiza en mucho el número de posibles amistades que creamos, nuestro círculo se reduce y la capacidad de socialización, también. De adultos buscamos más fortaleza, por lo que la exigencia es mayor, reduciendo nuestro círculo".

Dar y recibir
Una de las principales causas que echan a perder amistades es la falta de correspondencia entre lo que ambos miembros de la relación ofrecen y reciben, un complejo balance difícil de equilibrar. Se dice que resulta propio de los niños contentarse con poco y es inusual que un adolescente recrimine a un compañero que su afecto no es correspondido. Por el contrario, según crecemos, capitalizamos más y más nuestras relaciones, de forma que esperamos que las mismas nos aporten rápidos rendimientos. El psicoanalista estonio Ignace Lepp señalaba en Psicoanálisis de la amistad que "el factor que hace imposible la amistad, por lo general, es de orden interior. El otro, en cuanto otro, no interesa al egocéntrico.

 Éste tiene amigos por las satisfacciones egoístas que le proporciona. Toda divergencia le parece un obstáculo insalvable para su amistad. Cuando necesite al amigo, lo buscará, y cuando lo deje de necesitar, dejará de perseguirlo aunque ahora éste se encuentre solo". Acostumbrados a una visión instrumental de los lazos afectivos, no podremos mantenerlos mientras no dejemos de ver al otro como un objeto a nuestro servicio y aprendamos aquello que decía Aristóteles: "no es noble estar ansioso de recibir favores, por más que igualmente hemos de evitar ser displicentes por rechazarlos".
Señala Jaume Guinot que "los factores para mantener una amistad son la sinceridad, el compromiso a lo largo del tiempo, que el otro sepa que se puede contar contigo, lealtad y ayuda. Si esas condiciones son cumplidas por ambas partes, la amistad será perfecta; si tan solo los cumple un lado, se destruirá". Debemos poner de nuestra parte para mantener aquellas amistades que nos interesan. Si nuestra agenda está tan llena que no podemos hacer un hueco a esas personas que requieren de nosotros, introduzcámoslas en nuestros planes. Si compartimos aficiones, como probablemente sea, pidamos a nuestro amigo que nos acompañe en las mismas. Llamadas no respondidas, citas que se fijan por mero compromiso o ese café pendiente que nunca llega suelen ser las señales más claras de que una amistad está tocando a su fin.

Un nuevo trabajo, un viaje de negocios o un cursillo pueden ser la ocasión propicia para establecer rápidamente nuevas relaciones, pero ¿qué ocurre con aquellos con los que dejamos de compartir espacio laboral o aficiones? Una vez ya no nos vemos obligados a vernos a diario y a compartir objetivos, es sencillo que la relación comience a deteriorarse por el camino del olvido, al mismo tiempo que nuevas amistades y preferencias ocupan su lugar. El estadista e inventor estadounidense Benjamin Franklin aconsejaba: "tómate tiempo en escoger un amigo, pero sé más lento aún en cambiarlo". Frente a la tentación de sustituir los amigos desaparecidos por otros nuevos, hemos de preservar aquellas relaciones pasadas, pues algún día las echaremos de menos. Esas son las claves de la amistad adulta: elección, confianza mutua y, especialmente, compromiso.


fuente
 http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2011/11/12/de-amigos-para-siempre-a-una-vida-sin-amigos-87570/


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Cómo hablar a los niños del alzheimer

Cerca de 600.000 personas padecen la enfermedad de Alzheimer en España. Olvidos, descuidos y cambios de humor son sus síntomas más típicos.
Aunque los niños temen que sus abuelos no les reconozcan, son capaces de entener lo que les ocurre si se lo explican correctamente.

Así debéis hacerlo:
- Con lenguaje coloquial. Dile que el abuelo está enfermo, que puede que se comporte de una manera anormal y que es algo que sólo ocurre a algunas personas. Hazlo con un vocabulario adaptado a su edad para que pueda entenderte.

- Despeja sus dudas. La imaginación de los niños es infinita, por eso hay que ofrecerles la información necesaria sobre la patología para que no se hagan conjeturas equivocadas.  Responde a todas sus preguntas pues así evitarás que le tengan miedo.

- Sin vergüenza. Hablar del alzheimer sin tapujos es la única forma de lograr que tus hijos lo vean como algo normal. Habla con su profesora y proponle que dediquen una tarde a hablar sobre el asunto en la escuela.

Si no le reconoce
El duro momento en que un abuelo no reconoce a su nieto suele entristecer a los más pequeños. Cuando ocurra, habla con el niño y explícale que no es culpa del abuelo, sino de la enfermedad, que hace que su memoria en ocasiones no funcione bien y se olvide de cosas, nombres, personas o lugares, pero que ha de comportarse con ellos de forma normal, dándole besos y abrazos y diciéndole que le quiere. Proponle que intente darle pistas para que le reconozca.

Amor y tiempo juntos
Los médicos insisten en que el cariño y sentirse arropados ayuda sobremanera a los enfermos de alzheimer. Además, es muy positivo que incrementes el tiempo que abuelos y nietos pasan juntos. Así, los niños entienden mejor lo que les ocurre a sus mayores y estos no se sienten incomprendidos. Actividades tan rutinarias como hacer la cama, regar las plantas o pasear son beneficiosas para ambos. También pueden ayudaros estas propuestas.
Junto amor incondicional que un nieto tiene a su abuelo, tu pequeño aprenderá otros valores fundamentales gracias al alzheimer: el respeto hacia quienes padecen una enfermedad; la paciencia cuando intente recordarle situaciones que han compartido juntos; la comprensión antes sus continuos olvidos y cambios de humor y puede que hasta el sentido del humor para reírse con el abuelo de las situaciones más inesperadas.

Asesoramiento: Noelia Ruiz, pedagoga de ISEP Clínic Málaga.
Laura Jiménez


fuente http://www.guiadelnino.com/en-familia/abuelos-y-nietos/como-hablar-a-los-ninos-del-alzheimer

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Expertos reconocer que hablar de cura de Alzheimer es una utopia



La única esperanza sobre el alzheimer pasa en estos momentos por la mejora de la calidad de vida de los pacientes a través de distintas terapias, algunas no farmacológicas y por continuar investigando. De momento, los expertos consideran a la ciencia «muy lejos» de poder hablar de curación de la enfermedad, algo que para el doctor Amit Dias, del Goa Medical College de la India es en estos momentos «una completa utopía».
 
Dias participó con otros siete expertos en el primer encuentro celebrado en el marco del Proyecto Transfronterizo sobre Envejecimiento, encabezado por el Centro de Referencia Estatal del Alzheimer y el Instituto de Neurociencias de Castilla y León.
 
En su ponencia, el doctor del Goa Medical College manifestó que «hay centros en todo el mundo que llevan a cabo estudios con medicinas para corregir la enfermedad y otros expertos incluso trabajan en vacunas que podrían prevenir la enfermedad». Sin embargo, insistió en que «es posible que alguien en algún momento pueda encontrar una cura, pero es difícil saber cuándo», insistió.
 
El encuentro pretendía establecer una radiografía de la investigación psicosocial sobre el Alzheimer y conocer los últimos estudios sobre la influencia de distintos factores sobre el estado de ánimo y el comportamiento del enfermo. «Una vez que se ha diagnosticado la enfermedad, –dijeron– si se da una buena calidad de vida a los pacientes pueden vivir durante unos 10 años, si no reciben esa buena calidad de vida, apenas vivirán tres».


fuente http://www.elnortedecastilla.es/20111130/local/salamanca/expertos-reconocen-hablar-curar-201111302050.html

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Enfermos de alzheimer pueden disfrutar la Navidad en familia



Además de beneficiar al paciente, ya que  estar con sus seres queridos le emociona y resuena con los buenos momentos vividos, compartir las Fiestas es bueno para sus familiares y cuidadores, que comprueban cómo la persona con una alteración neurológica disfruta de la música y el ambiente. Consejos prácticos para que todos disfruten estos momentos.
Cuando tenemos un familiar con Alzheimer, las Fiestas de final de Año representan un momento de emociones encontradas e incertidumbres, para quienes comparten en la intimidad estos días tan especiales con el paciente.

"Para que el enfermo, y sus familiares -y a menudo también cuidadores- puedan disfrutar de la Navidad, no hay que perder de vista algunos hechos clave: que independientemente de la etapa en que se encuentre su dolencia, esa persona está viva, y aunque con determinado grado de merma, piensa, siente, se emociona y tiene derecho a ser parte de estas festividades", señala la psicóloga clínica Marga Marqués, del centro de crecimiento personal Hara (Madrid, España).
 
Por ello, como primer paso, la experta sugiere a los familiares que tengan presente que ni el tiempo ni la enfermedad se detienen, y que hay que aprovechar al máximo la presencia de nuestros seres queridos mientras les tengamos con nosotros, y que "con una actitud positiva, aceptación y amor, las Fiestas pueden convertirse en un momento maravilloso".
"Quienes tienen un pariente aquejado de Alzheimer saben que llegará el momento en que ese ser querido, que sufre un deterioro neurológico y cognitivo progresivo e irreversible ya no los reconocerá. Aquella abnegada madre, hacendoso padre, cariñosa abuela o experimentado abuelo, ya no recordará a sus familiares.
 
Pero esa no es una razón válida para marginarlos de las reuniones y fiestas familiares, sino al contrario", señala la directora del centro Hara.
Según Marga Marqués "cuando se diagnostica la dolencia en una etapa muy temprana, en un estadio en el que se alteran las actividades complejas e instrumentales de la vida cotidiana, necesarias para mantener la independencia y las relaciones sociales, hay que prestar atención a la vida de relación del paciente, animándole y ayudándole a que la mantenga".
 
Compartir actividades, música y afecto
"Además de fomentar las aficiones habituales del paciente y procurar que desarrolle pasatiempos que estimulen su atención y concentración, una de las formas en que la familia puede ayudarle en esta etapa inicial, consiste precisamente en responsabilizarle de las compras cotidianas detallándoselas en una lista, y ayudarle en las compras extraordinarias, como los regalos y ornamentos de la Navidad", aconseja la psicóloga clínica.
Para la directora de Hara "los pacientes que tienen la enfermedad más avanzada y que ya no son conscientes de muchas cosas de su entorno, siempre se darán cuenta del afecto, la cercanía y la calidez de los seres queridos, por lo que hay que intentar integrarlos en las Fiestas".
 
"Una sonrisa, una palabra amable, un gesto afectuoso, un abrazo sentido, una escucha atenta, una mano cálida en la espalda, una mirada tierna o un apretón de manos cariñoso, son gestos que pueden llegar al alma y llenar de gozo el corazón de nuestros seres queridos y enfermos", señala Marqués.
 
De acuerdo a esta experta, "los últimos estudios neurológicos reflejan que la música es el estímulo al que más son capaces de responder los enfermos de Alzheimer, incluso en la etapa más avanzada de su dolencia. Las melodías estimula algún mecanismo dentro del cerebro y al parecer es el que más tiempo perdura en el registro neuronal".
 
"El paciente suele reaccionar positivamente ante la música que escuchaba en su juventud o niñez, y que ahora le sigue causando alegría, tranquilidad y bienestar. Algunos pacientes que ya no hablan pueden sin embargo tararear alguna canción popular que disfrutaron de jóvenes. Es una buena idea buscar la música alegre aunque no estridente de los viejos y buenos tiempos que le gustaba al enfermo para compartirla en las Fiestas", sugiere.
 
"Quienes están en las fases iniciales de la enfermedad es posible que puedan disfrutar de una gran celebración, en la cual participen niños y adultos, pero conviene reflexionar sobre la conveniencia de la presencia del familiar enfermo en tal festejo, pues en algunos casos, es posible que no se sienta confortable ante circunstancias que generan un drástico cambio en su mundo cotidiano", señalan desde la Fundación ACE, del Instituto Catalán de Neurociencias Aplicadas (Barcelona, España).
La Fundación ACE, del Instituto Catalán de Neurociencias Aplicadas, es un centro de referencia mundial en Alzheimer, que dirigen el psicólogo clínico Lluís Tárraga Mestre, y la neuróloga Mercè Boada Rovira, impulsa la comunidad virtual Familia Alzheimer (www.familialzheimer.org) y edita la revista electrónica mensual "Magazín Alzheimer".
 
¿Es mejor pasar la Navidad en casa o la residencia?
"Hay que observar con anticipación el comportamiento de nuestro familiar, analizar si la presencia de personas, música, etc., le altera o por el contrario le alienta", aconsejan desde la Fundación ACE.
"Si el enfermo está en una residencia, es más fácil visitarlo allí. Si se decide llevarlo temporalmente a casa, hay que cerciorarse de que allí se encuentra cómodo, porque es probable que el paciente sienta la residencia como su verdadero hogar, porque vive su cotidianeidad y se siente confortable", apuntan desde ACE.
 
"Si decidimos seguir adelante, es importante planificar bien la celebración, valorando el horario del festejo (es posible que convenga más una reunión matutina que una vespertina o nocturna), estableciendo su duración y evitando excesos que conlleven a alteraciones posteriores de hábitos y estados de ánimo y alteren la rutina del familiar enfermo", aconsejan.
 
"Informar y recordar a nuestro familiar acerca de la celebración e incluso hacerlo partícipe de los preparativos, definir las obligaciones de cada miembro de la familia relacionadas con el enfermo, y escoger la música, la bebida y la comida de acuerdo con sus gustos y posibilidades", son otras recomendaciones clave de ACE.
 
Para que todos -enfermo, familiares y cuidadores- puedan disfrutar de las Fiestas, los expertos de ACE aconsejan preparar actividades o tareas para captar la atención de nuestro familiar sin sobre-estimularlo, implicarle en la instalación del Árbol de Navidad, del Belén o pesebre y demás decoraciones navideñas y en la conversaciones enfatizar los recuerdos especiales y los buenos tiempos pasados con la persona enferma.
 
Para la Fundación ACE, también es aconsejable planificar pequeñas reuniones a la hora del día en que apreciemos que nuestro familiar está más cómodo e interactivo para facilitar su participación en ellas, reduciendo al mínimo el número de personas por visita, y aceptar las ofertas de ayuda para nosotros y el cuidado de nuestro familiar enfermo. "Aunque
sea Navidad, Año Nuevo o Reyes es muy posible que no hayan cambios en su estado, que no nos reconozca, que no veamos su sonrisa o un gesto de aprobación, pero quizá su tranquilidad sea suficiente declaración de confort, el mejor regalo que podemos ofrecerle", señala ACE.
 
La Fundación ACE recomienda tener presente que "aunque ella o él estén perdiendo o hayan perdido su memoria, nos siguen dando un precioso regalo... una parte de sus propios recuerdos, todos aquellos instantes comunes compartidos que debemos atesorar y transmitir con gratitud".


fuente http://www.pe.terra.com/salud/interna/0,,OI5507333-EI5479,00.html

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